Una vez lograda la ruptura en las líneas, la penetración de fuerzas ágiles y de alta movilidad crea una disrupción en la retaguardia del enemigo. De esta forma se genera en él una parálisis, que se explota mediante un ciclo de decisión y ataque rápido.
Para mantener este ciclo más rápido que el enemigo es vital la economía de medios y la capacidad de tomar decisiones en los niveles más bajos. Cualquier factor que suponga un retardo en esta toma de decisiones puede significar la pérdida de la iniciativa.
Una defensa eficaz contra esta ruptura y explotación es la defensa en profundidad. Su preparación requiere tiempo, esfuerzo y coordinación. Cualquier retraso en el inicio de una ofensiva reduce así su eficacia. Del mismo modo la ralentización del ciclo de decisión ofensivo permite al defensor atrapar a las unidades de la explotación en una situación que niega su ventaja.
La decisión de cuando cesar un ataque para retirarse en preparación del siguiente es quizá la más importante, y difícil, tras la que inicia la operación.
Vamos, que no me voy limpio a Málaga, dejo cosas por terminar en un nuevo asalto tras las minivacaciones.
Es el punto focal en el que se vuelcan todos los esfuerzos para lograr la ruptura y posterior penetracion tras las líneas. El único objetivo es dicha ruptura y todo se orienta hacia ella, dejándose como secundarios coherencia de las tropas o valoraciones convencionales de capacidad combativa.
En la doctrina clásica soviética tiende a ser el punto de mínima resistencia, combinándose con el asalto por escalones para aumentar la disrupción en el enemigo. Claro que se suda un poco más y hay que estar (más) sobrio. Además es una teoría bonita y poco más, práctica la mínima. Me quedo con el concepto original, que ahora mismo no estoy para cosas dialécticas raras.
Recordando, vía Google Talk, una parte del fin de semana, me acabo de dar cuenta de que lo único que tengo claro es que cada vez tengo menos cosas claras. De la simple incertidumbre a esto va un mundo de dolores de cabeza, así que mejor lo dejo por ahora.
Mientras volvía a casa veía amanecer. Es posible que se deba a la hora y al estado alterado de consciencia, pero era feliz. La noche ha sido muy divertida y la semana generosa.
El jueves disfruté como hacía tiempo de un concierto, botes incluídos. Además de la visita del niño, que siempre es divertida. Pena que viniese solo, mmm… por esta vez os lo perdono, pareja.
Ayer y hoy agenda apretada, de las que me gustan como reto, pero con una cena / lección magistral de drinking games como punto clave. Y de ahí para arriba. Había olvidado lo divertido que es simplemente divertirse. Sin más, hasta el final. Del todo. Anarquía y absurdos incluídos (adeu a todos, era el momento de retirarme, estaba en el guión ).
Pero mientras volvía a casa veía amanecer…
Es realmente inexplicable,… otro día inacabable
desamor insoportable…. ¿cómo voy a seguir sin ti?
me da miedo quedarme aquí…., viendo cómo te vas de mi….
bien,…. vete y apaga la luz.
Tengo una invitación para viajar a un nuevo mundo
será la solución para enterrarte en un segundo
cerca de shibuya olvidaré tu amor y encontraré un nuevo océano
un huracán de sensaciones pop, algo nuevo, diferente y muy moderno
Me he vuelto a coger corriendo en un momento de descuido, cuesta quitarse las malas costumbres. Así que he subido el ritmo para no aburrirme, que entonces es peor.
Entre tanta carrera y cosa productiva, el blog ha bajado un poquito el ritmo. Y es que claro, dedicar tiempo a pasear y culturizarse requiere quitarselo a algo. Y ahora mismo no se a qué.
Por ahora he estado limpiado un poquito mi photostream en flickr. He creado un set para las 25 fotos de las que estoy más contento, técnicamente (ja) o por su tema. Ya diréis si coincidís con mi criterio (que no, no consiste en que no hay criterio). Y aparte un tag para las que han pasado por dicho set.
Pues si, pues si. No hacer nada agota rápidamente y acaba con las fuerzas necesarias para hacer cosas. Cosas útiles ya es mucho pedir, pero al menos hacer algo.
Hoy por fin he logrado romper la combinación portatil + sofá, y he estado de limpieza de hosting compartido. Más o menos pendiente desde que instalé para este blog Wordpress 2.5. Unos días de nada para pasar una simple escoba electrónica (cinco horas escobando) y hacer unos backups miserables.
Y para la próxima semana cosas aún más interesantes, sobre las que espero escribir algo. Pero no será todo en este blog, lo que ya en si es parte de esas cosas aún más interesantes.
Habrá noticias frescas, drupaleces, virtualizaciones en el mac y con gaseosa, más drupaleces y si el tiempo acompaña un primer asalto de merc on rails. Más virtualizaciones y drupaleces y… bueno, todo llegará ^_^. Hasta jugaré con la DS, con fines constructivos, eso si.
Al final no he tenido sofá bajo el sol (lo que mi espalda siempre agradece). Lo he cambiado por una entretenida cena con amigos, con su sobremesa y todo. No se a santo de qué, pero han salido algunas cosas raras, algunas tan raras como el día de hoy.
La guinda ha sido La Isla de las Flores, un glorioso documental que al principio parece una soberana tontería educativa, para convertirse en una ácida crítica al capitalismo viciado. Con cuatro recursos muy bien ejecutados convierte una narración potencialmente aburrida en un divertido discurso.
Hoy está siendo un día raro. Quizá debería ser un día malo. Lo que está claro es que no es un día bueno. Hace buen día, eso sí. Agradeceré el sofá junto a la ventana cuando llegue a casa. No hará el día menos raro, pero si más agradable.
Cuando he visto este poema por la mañana, en el siempre interesante Mind Hacks, me ha parecido… eso, raro. Conforme el día se ha hecho más raro la he ido entendiendo un poco. Tampoco demasiado, pero todo puede ser más raro aún, queda mucho día por delante.
War is hell, but it can be a job —a strange job in which one voluntarily (these days) exposes oneself to the risk of physical and psychiatric injury. Our generation think we discovered post-traumatic stress disorder, but it is neither new, nor the commonest, mental health problem in the UK Armed Forces. That ‘honour’ goes to depression and alcohol. Are these always the result of going to war? No, things are rarely that simple. Can we treat them? Sometimes —but what makes people good soldiers makes them bad patients. Can we prevent them? Possibly —but only if we don’t send people to war.
War psychiatry, a serious and complex matter I’m interested in (military history is not just dates and microdetail trivia ), resumed in 100 words.I need to work on being more clear and concise. Language is another of my pet interests, so perhaps it’s time I give it a deeper thought. Should I start with “Trail of Cthulhu in 100 words”?(seen in Mind Hacks).
…nunca sabes lo que te va a salir dentro. Mmm, o algo. Bueno te puedes hacer una idea… que mala es la imaginación :'(.
Cuantas noches que empiezan así..
Para progresar adecuadamente hacia un estado, quizá alterado, pero mucho más productivo e interesante. Y sin que nadie me eche nada en la bebida (creo).
Y es que, cómo establecen inexorables leyes naturales, con el impulso suficiente hasta un elefante (rosa) puede volar, pero no es buena idea ponerse debajo.
P.D. si, lo sé, bastaba con subir las canciones a un ftp (y de hecho es donde están). Y debería dejar de trasnochar. Tanto.
Con el último post aún dando vueltas por la cabeza decidí darme un respiro y relajarme tras una semana un poco ajetreada. Gran idea, por ejemplo, aprovechar para terminar de ver una de mis series favoritas, comprada en DVD hace un tiempo y aún a medias. Gran error, porque ya la vi hace tiempo, sé perfectamente de que va y ha sido como echar más carbón a la caldera.
La cuarta temporada de la víbora negra es, como comedia, la más floja. Sigue siendo divertida, la víbora es la víbora al fin y al cabo, pero después de la segunda y la tercera temporada, las ácidas frases de Edmund Blackadder siguen ya un patrón bien conocido. Se reduce el número de personajes y escenarios, y se concentra en tan sólo un tema.
Pero que téma. Y más para una obra inglesa. La guerra, lo absurdo de la guerra como tema abstracto, y de forma concreta la gran guerra.
Para los ingleses la primera guerra mundial sigue siendo la gran tragedia (ridícula) de su historia más reciente. Donde los alemanes han visto el drama del patrioterismo a través de Sin novedad en el frente, en ciertos momentos envejecida pero con algunas de las escenas más brutales del cine antibélico. Donde los franceses han tardado más de 80 años en revisar su experiencia de la guerra, y la han reducido a películas convencionales o a críticas tangenciales, cómo Capitaine Conan (que habla más bien del síndrome del guerrero), o varios dramas (excelentes eso si, pero que no comentaré hoy) sobre la inmediata posguerra y las secuelas de la guerra en los no combatientes. O donde han necesitado una ayudita externa, como Senderos de gloria, otra denuncia del absurdo con un leve toque de drama judicial (algo que, curiosamente, tambien se retrata en la última parte de Capitaine Conan). Donde los australianos y familia ANZAC han puesto su parte de crítica antibélica casi como añadido a otras historias (Gallípoli). Donde los americanos han contado una dura historia, pero que trasciende un conflicto particular.
Ahí, justo en el centro, los ingleses han utilizado una comedia para ponerse a si mismos patas arriba. Como sabemos hace años gracias a Pogo (lo siento, Oliver, se te vió el plumero), para el horror no nos hace falta enemigo, así que, salvo una honrosa excepción (y una espía, si es que lo era) nuestro mínimo grupito de soldados británicos se basta y sobra para dejarnos siempre un gesto amargo tras las sonrisas.
Melchett: There is, however, one small problem. Blackadder: That everyone always gets slaughtered in the first ten seconds? Melchett: Exactly. And Field Marshal Haig is worried that this may be depressing the men a tadge, so he’s looking for a way to cheer the men up. Blackadder: His resignation and suicide seem the obvious answer. Melchett: Interesting thought. Make a note of it, Darling.
El último episodio, Goodbyeee… sobresale justo cuando el resto de la serie ha dejado una sensación de dejá vu cómico. Y lo hace con el menor número de gags de todos los episodios. Incluso a pesar, o gracias quizá, a poner líneas serias en boca de personajes de los que no se espera algo asi. Al final, salvo Baldrick, todos parecen haber llegado al punto en el que el cínico capitán Blackadder ya comenzó seis episodios atrás.
Para mi, la escena final y el ending son redondos. Sólo algunas escenas de Sin novedad en el frente me han impresionado igual. Probablemente porque me ha producido uno de esos momentos en los que numerosas historias, ideas, símbolos y datos más o menos separados conectan y encajan como un puzle. No es ninguna novedad que Blackadder rebosa de guiños y referencias de todo tipo, y el final no es una excepción. Puede que sea una señal de que me interesa demasiado la gran guerra, pero prefiero pensar que es, tan sólo, otra prueba de que Blackadder goes forward: Goodbyeee… es mucho más que una serie de chistes.
Puede que me anime a escribir una crítica más en profundidad, explorando todas esas conexiones. Pero sé que me pueden llevar por lugares lejanos y alguno aún desconocido. Por hoy os dejo, simplemente, la escena.
In Flanders fields, por John McCrae
In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.
We are the dead. Short days ago
We lived, felt dawn, saw sunset glow,
Loved, and were loved, and now we lie
In Flanders fields.
Take up our quarrel with the foe:
To you from failing hands we throw
The torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
We shall not sleep, though poppies grow
In Flanders fields.
Comenzamos bien la semana santa, y en vez de procesiones, dedicamos el viernes santo a congelar barcelona (no, aún no hay fotos del evento, que había demasiada luz… aunque suene a excusa triste). Así que quedaba poco margen para continuar de forma convencional.
Para variar este año decidí dedicarme al recogimiento y la meditación. Tras hacer provisión de comida y botellas, resucitar al pequeño mac (que volvió a casa el jueves más sano que nunca) y desenchufar el teléfono (figurativamente hablando, que a lo mejor lamaba el casero) me dediqué durante tres días largos a algo que hacia bastante tiempo no hacía.
No, malpensados, eso no. ¬¬
Y eso tampoco, antes de que lo digais. Sea lo que sea, creo que no quiero saberlo.
Cogí la lista de proyectos personales pendientes (cada vez más corta tras sucesivas limpiezas de lastre) y comencé a hacer diagramas cutres y a teclear. Una maratón de código.
Ha sido divertido, ha sido cansado, ha sido más o menos productivo. La verdad es que no se si es la edad, la falta de costumbre, o que hace unos años los dias tenían de verdad 25 horas (o más), pero esperaba hacer más cosas. La conclusión es que picar por picar es tontería, pero si sabes lo que quieres, una de estas de vez en cuando puede dar sus frutos. Cuando saque un par más de fines de semana para completar la obra quizá pueda contar más y veais algo. Incluso a lo mejor es útil para alguno, además de para mi
Puede parecer que es hacer en casa lo mismo que en el trabajo (estos informaticoooosss…), pero estaría bastante lejos de la realidad. A mi me gusta mi trabajo y la mayor parte de lo que uno hace durante el día en una consultora a duras penas puede llamarse programar, desarrollo o incluso actividad profesional (programar no es lo mismo que programar). Y además es para otras personas (cuando hay suerte y llegan a ser personas y todo). Aunque mi actual empresa no es una consultora y las cosas pintan muchisimo más prometedoras y humanas (si, otro desarrollo es posible, continuando con los tópicos), he pasado mucho tiempo al límite de odiar un trabajo que me gusta. Demasiado. Así que me lo he tomado como terapia ocupacional.
Podría haberme ido al terruño (a cualquiera de los dos) a ver familia, a la capital del reino a ver más familia y amigotes. Podría haberme colado en media docena de partidas sin moverme muy lejos de casa, o incluso, ludópata desatado, haber partido con fiber a los encuentros rúnicos en Errenteria… hasta podría haberme ido al pueblo del pueblo a comer queso y nueces y tirar fotos a los torrocos y las cumbres lejanas (tripode afanado mediante). Pero no. Lo más lejos al sofá del salón con el mac (que da el sol, caramba).
Eso si, para mantener mi cordura (y ayudar a un esforzado amigote, que excusa tan buena ;-), a proteger un tanto la suya) cada día ha incluído unas cervecitas por ahí. Que una cosa es una maraton y otra correr 42 kilómetros a palo seco.
Cuanta palabra para decir que me he pasado tres días en casa disfrutando como un crío de picar código. En fin.
Al final no ha habido Wim Mertens. Me tendré que conformar con el enlatado, otra vez. Vuelvo a casa en el tren y dedico un momento a repasar la agenda. Quizá me lo tendría que haber ahorrado hasta mañana. Demasiadas cosas pendientes en sólo dos días, y alguna que sé que va a quedarse ahí mirándome hasta la semana que viene. Mejor no pienso en las que no he querido engañarme programando ya.
Mirando las páginas llenas de anotaciones y marcas rojas empiezo a dudar si sé a donde voy o sigo dando vueltas cada vez más rápido. En teoría esto estaba controlado. En teoría. Empiezo a recordar el sabor de exprimir el tiempo al máximo aun sabiendo que ya he pasado el límite. ¿Cuantas horas tiene el día? Venga, que sabes que al final siempre acabas durmiendo casi siete…
Creo que no va a ser una buena tarde. Además, ha vuelto el invierno y en la calle se nota, necesito los guantes por primera vez en días. Es ya de noche, y eso no ayuda mucho. En el fondo es sólo eso, que es de noche y lo veo todo fatal. Qué ironía, si me dejo llevar soy un noctámbulo total, pero en el fondo no me sienta nada bien.
Bueno, me conformo con la de hoy, soy feliz con poco. ^_^
He puesto un pie fuera de la cama en cuanto ha sonado el despertador, y el otro lo ha seguido instantes después. Me he hecho un te mientras preparaba la verdurita para el tupper. Asegurarme del día que hace y que las calles ya están puestas, por lo menos de casa a Plaza Cataluña. Una ducha, comprobar que la ropa tendida aun no esta seca (mar, yo te maldigo). Corregir (loco, ¡a las 0730 no se toca un texto!) y publicar esto, recoger los trastos sucios, mochila al hombro y a la calle.
Es más, para cuando leais esto incluso habré recogido un paquete en correos (¡a primera hora!) y me habré deshecho de toda prueba (en el contenedor adecuado, que los mercenarios somos gente cívica).
Sólo me habrá costado varios meses recuperar un ritmo decente y cumplir con el horario. Claro que ahora que tengo un estupendo horario flexible, no deja de ser un poco paradójico. ¿Cómo se cumple con un horario que no tienes?
Y es que sólo hace falta la motivación adecuada: “¡Si no te levantas a la primera, que todo youtube sea para ti Shingo Mama!”
Se que el título estará muy visto para los que me conocen, pero dice exactamente lo que quiere decir. He decidido dejar atrás la era del activismo teclado en alto “yo los hago, no los uso” y abrir un blog con sólo siete años de retraso. Sigo con las mismas pocas cosas que decir, pero esta vez el alcohol se ha mantenido en el sistema el tiempo suficiente (nos hacemos mayores) como para que me haya parecido muy buena idea, crear dominio y el resto del soporte, bajarme un wordpress, mirarlo por todos los lados, instalarlo, configurarlo, crear el blogroll y escribir este post, todo ello antes de mi toque de queda.
“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos…” En lo profesional cierro una etapa muy corporativa y muy verde para buscar horizontes más soleados de día, y más mercenarios de noche. ¿Paso atrás, movimiento lateral? … de vuelta en la trinchera y sus horizontes ilimitados. Ya véis, soy el clásico grognard, pero en el fondo me gustan el barro y las ratas y quiero creer que esta puede ser la guerra que acabará con todas las guerras (al menos con las mías).
En lo personal, muchas cosas, y la mayoría aún no las tengo claras (tendré que intentar hacer un diagrama de esos con Visio y muchos colores, que cómo mínimo me ayudará a dormir). Tengo la molesta sensación de no haber estado el último par de años y haberme perdido unos cuantos capítulos de algo. O quizá he estado demasiado, a saber. Que vivas tiempos interesantes, como dice la maldición china.
Esta entrada inagural puede dar gracias al campari orange, campari gin, bronx, americano, ricard (no, Ibañez no, esta vez) y… mmm… no recuerdo las últimas muestras de apoyo. Seguro que era algo blanco. Creo. Mañana tocará bajar vidrio.
Estoy muy mal de lo mio, estoy fatal, pero con clase… Agitado, no revuelto.
Recent Comments