Nuevos tiempos para las consultoras, los antiguos roles ya no son suficientes. El mundo es de los negociadores y los mercenarios. Inocente, uno señala y pregunta… ¿somos mercenarios, señor? Mal. Los mercenarios son los malos, y los malos son los demás (me gustaría oír el discurso de los demás). Nosotros somos los buenos. Ya hemos adquirido la experiencia suficiente para ser los que negocian con ellos, quienes evitan que su codicia acabe con la paz y la felicidad del mercado. Nosotros no lo hacemos, nunca lo haríamos, por el dinero. Por el dinero ya lo hacen nuestros grandes gestores, nosotros jamás. Nunca. Never. Jamais.
Sabemos que la mayoría de los mercenarios tienen más ética que el ejecutivo medio (al fin y al cabo sólo se venden por dinero). Sabemos con certeza que los freelance son lo que son, es decir, mercenarios. Sabemos que los contractors también lo son, o lo eran en el sentido más original del término. Y sabemos, tras una larga tradición, que un condottieri se debe a sus hombres, sus palabras y sus contratos, tres obligaciones que harían palidecer a muchos escaladores corporativos (prometo que no tengo hacia ellos una especial inquina, a éstas alturas sólo un interés de naturalista / antropólogo).
Si hay mercenarios, es decir, soldados, hay seguidores. Prostitutas, mayormente. No hay que llevar mucho en la consultoría pedestre para saber que en el fondo cumplimos un papel en cierto modo similar. Y casi nunca bien pagados. Con experiencia ascenderemos a ser negociadores. Mal pagados pero, además, negociamos. Con los malos, con los mercenarios.
Si hay negociadores, las películas nos han enseñado que habrá terroristas. Pero, aunque parezca un contrasentido, con ellos no se negocia. ¿O son ellos quienes no negocian con nosotros, lo que invierte los términos? Como es obvio para cualquier persona de bien, no hay terroristas buenos. Se convierten automáticamente en mercenarios porque con ellos si se puede negociar. Se puede y se hace.
Un tipo de terroristas son los talibanes. Pero son ellos los que no negocian con nosotros ¿Sera que ahora somos terroristas? ¿O somos nosotros quienes no negociamos? ¿Eso nos convierte en terroristas (casi era mejor ser un mercenario)? Con el suficiente (opio / armas / derechos de paso / requisitos / plazos de entrega / cuerpos encorbatados) sobre la mesa si negocian, así que son negociadores… ¿y nosotros mercenarios? ¿Eso no era malo? ¿O es que ahora somos pros…?
¡Aaaaaaagh!
Ahora ya se porque consultor es el que quiere. Es el que quiere dormir tranquilo.
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