…podría ser peor. Lo dudo, aunque sea tentar al destino (aún recuerda con pavor la última vez que pasó por casa).
Lo normal es que las semanas se hagan día a día más frenéticas y luego uno pueda descansar el domingo y se quede como Dios. Ésta ha sido al revés: después de un fin de semana ya un tanto movido (ni se los kilómetros en cercanías hechos, más el extra esta mañana), un lunes tremendo. Seguido por un martes que no ha hecho más que empezar. No, no me levanto ahora (¿por qué os imagino siempre preguntando lo mismo? mmm…).
Eso si, ahora tengo tres días de agenda en blanco. No es no tenga nada que hacer, pero lo podré hacer con tranquilidad y sin atropellos, ajetreo, entradas o salidas.
Aunque va a ser la calma que precede a la tormenta. Fijaos cómo viene, que el presidente huye despavorido éste fin de semana (que si es su cumpleaños, que si tal, que si cual). Cómo aperitivo os presento a la subasta A y la subasta B (qué poco me pujáis, criaturas). Y la C, pero eso queda para el domingo 8. Y vendrán navarros. Y de Madriz. Y el niño (de Madriz). Y un casino. ¡Y furcias! ¬¬ bueno, eso no…
Y me he saltado mis propias reglas: he empezado dos libros más (y el más gordo es prestado, oooooh, no tengo disciplina).
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